
Cientos de miles de personas se manifestaron en España ayer, con graves incidentes en Barcelona. Esto, en el marco de una huelga general contra la reforma laboral y las políticas de rigor decretadas, bajo vigilancia de la Unión Europea, por el ejecutivo del conservador Mariano Rajoy. Tanto en Barcelona como en Madrid, desde primeras horas de la mañana, piquetes de huelguistas acudieron a las puertas de mercados centrales, grandes bancos y empresas, antes de que por la tarde cientos de miles de personas se volcaran a la calle para mostrar su rechazo a las políticas de austeridad. La Policía utilizó pelotas de goma y botes de humo en Barcelona para hacer frente a grupos de jóvenes que incendiaron contenedores y dañaron mobiliario urbano y comercios, al margen de la masiva manifestación -800 000 personas según los sindicatos, 80 000 según la Policía- que recorrió el centro de la ciudad catalana.

En Madrid, cientos de miles de personas -casi un millón, según los sindicatos- se manifestaron en un ambiente más festivo colapsando el centro de la capital con pancartas en las que se leían lemas como “Sin pan, sin paz”, “Techo y trabajo, sin ser esclavo” o “El gobierno nos ataca”. “Estamos viendo cómo están haciendo cada vez más recortes en educación, en sanidad y nos preocupa. No queremos tener servicios públicos peores que los que han tenido nuestros padres”, dijo a la AFP Ainoa Areitza, una estudiante de 17 años.

Concentraciones similares se repitieron en más de 100 ciudades de toda España como Valencia o Sevilla. “Es importante estar aquí para que empiecen a notar que por mucha mayoría que tienen (el Gobierno) no pueden hacer esto, quitarnos todos los derechos”, dijo José María Gálvez, de 43 años, mientras empujaba en un cochecito a Julia, su bebé de 8 meses. Gálvez optó por no hacer huelga, “fundamentalmente por razones económicas”, acota, ya que le habría costado 150 euros de sueldo.

Como él muchos españoles decidieron trabajar ayer para no dañar unos bolsillos muy duramente golpeados por la crisis y las sucesivas curas de austeridad. “Se han perdido muchos derechos que costaron años conseguir, en muy poco tiempo. Ya empezó el Gobierno anterior (socialista) y ahora este lo está quitando todo: el despido ahora mismo es gratuito”, advirtió la esposa de Gálvez, María Victoria Lamparero, economista de 37 años.


Menos de un quinto de los trabajadores están actualmente afiliados a los dos principales sindicatos -Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO)- y muchos sienten que no representan a la clase trabajadora. “Mucha gente de hecho culpa a los sindicatos en parte por la rigidez del mercado laboral y la falta de competitividad, por lo cual no están exactamente en la posición de convocar a muchas personas y el apoyo a la huelga refleja eso”, opinó David Bach, analista político de la escuela económica IE de Madrid.

Los manifestantes protestan contra una reforma del mercado laboral, aprobada el 11 de febrero por el gobierno de Rajoy con el fin de relanzar la creación de empleo, en un país con una tasa de desempleo récord del 22,85%, que castiga especialmente a los jóvenes de menos de 25 años (48,6%). Los organizadores de la huelga consideran que la reforma solo abarata el despido y aumentará la destrucción de empleo.

La jornada de manifestaciones del jueves se saldó con al menos 176 personas detenidas y 104 heridos de carácter leve, la mitad agentes de la Policía. 2 cambios polémicos Rajoy se ha comprometido a ahorrar 16 500 millones de euros en 2012 para solventar el desfase entre ingresos y gastos. La reforma laboral abarata los despidos de los trabajadores y prioriza la negociación individual en lugar de la colectiva y debilita la intervención sindical.